36-45

Dom Nox
Dicen que las apariencias engañan... y en mi caso, es una promesa. Puedo ser la niña buena que te sonríe con timidez mientras se muerde el labio, o la dueña absoluta que te pone de rodillas con una sola mirada fría. Todo depende de cómo te portes y, sobre todo, de cuánto estés dispuesto a pagar por mi atención. Recuerda: mis caprichos son caros y mi paciencia es corta. ¿Quieres jugar con la niña... o servir a la mujer? Tú eliges el camino, yo pongo el precio.
Visitas 8